¿Se podría vivir sin mentiras?
Todos buscamos la verdad, pero creo que tenemos que ser conscientes de que la mentira también juega un importante papel en nuestra sociedad. Boulé nos lo explican perfectamente:
La vida social está impregnada de cierta mentira, que todos aceptamos diariamente. Lo que se llama “buena educación” (por poner un ejemplo) traspasa a menudo la línea de lo que comenzaríamos a llamar hipocresía: los contextos sociales imponen sus reglas. La sinceridad no impera, por poner un caso, en las relaciones laborales, pero tampoco en nuestras relaciones pesonales. Todos tenemos amigos (ay de aquel que no los tenga, diría Aristóteles), pero con todos el mismo grado de amistad.
[...] Las grandes celebraciones (y ahora se acerca la navidad) son a veces la ocasión de la apariencia y la mentira. El ritual, ya lo sabemos, dispara el falsómetro. ¿Seríamos capaces de vivir en una sociedad sin mentira?
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