La verdad es que no tenía ni ganas ni intención de ir a verla al cine, pero debo admitir que sí tenía cierta curiosidad por descubrir lo mala que realmente era DragonBall: Evolution.
Gracias a IónLitio esta duda me ha quedado totalmente despejada y además he pasado un buen rato leyendo su ácida y sarcástica crítica. Os lo recomiendo, seguro que es mejor que ir a ver la película :D
Os dejo con alguna de las perlas:
[...] “Dragonball: Evolution” es el mayor montón de mierda que he visto en una pantalla desde “Moonwalker”, y, aunque hablo metafóricamente, he tenido en cuenta la pila de excrementos de triceratops de “Jurassic Park”.

Al menos, como enseguida descubriremos, Goku es un fiel reflejo de su homónimo de dos dimensiones (¡Cuidado, o estallará el sarcasmómetro!): un chico inseguro, taciturno y enamoradizo que, además, tiene algunos problemillas en el instituto, ya que, por algún motivo que jamás se menciona, los demás chicos se meten continuamente con él. ¿Habrá trascendido el odio del público a la cinta, rompiendo la cuarta pared? No lo descarto.
Mientras tanto, Piccolo, que ha conseguido liberarse de su prisión de algún modo y quiere destruir a la humanidad por algún motivo (en la peli no explican nada, y yo paso de inventármelo), hace una visita de cortesía a Gohan para arrebatarle la bola de dragón de cuatro estrellas.

El guión necesitaría pasar por la pluma de William Shakespeare, Miguel de Cervantes y Mark Twain solo para parecer mediocre, y los actores, que ciertamente no tenían por dónde coger sus líneas, no lo hubieran hecho peor ni aun trabajando bajo la dirección de Ed Wood. Si a esto le sumamos un montaje que parece obra de un chimpancé narcoléptico (y estoy insultando a los pobres chimpancés), unas coreografías dignas de las peleas de “El coche fantástico”, y unos efectos especiales de cine de tarde de Antena 3, obtenemos exactamente lo que todos los seguidores de la saga se esperaban: una producción insufrible y bochornosa.
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