Un día a una joven americana llamada Katie O’Beirne se le ocurrió una idea para un proyecto de participación masiva. Nada ostentoso ni grande, algo sencillo que generaría una colaboración casi inmediata de las personas que recibieran su mensaje.
Así Katie decidió atar una cámara desechable a un banco de parque en la ciudad de Nueva York con una pequeña nota que invitaba a que la gente que pasara por allí se tomara una foto y le diera la oportunidad a otros de hacer lo mismo (léase, “Por favor no te robéis la cámara!! :)”). Al final, al revelar la película se sorprendió gratamente con los resultados e imágenes tomadas, por lo que comenzó a hacer la misma movida en otros reconocidos parques de Nueva York.
Su proyecto muestra los ángulos de una una Nueva York casual, local, alejada de los clichés turísticos de Broadway, Empire State o la Estatua de la Libertad.

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