A más paro, más fútbol

5/5/2010 por ggarfield, 14

Sabéis que normalmente no hacemos Copy-Paste a lo bestia, pero me ha parecido tan bueno el post publicado en Tercera Opinión que no he podido resistirme.

Poco más que decir, que estoy totalmente de acuerdo (pese a ser culé). A continuación os dejo con el contenido íntegro del post:

Hasta hace muy poco, lo normal era que el fútbol se jugara -y televisara- únicamente los fines de semana. La razón era obvia: los aficionados, después de trabajar toda la semana, necesitaban liberar tensiones y disfrutar de algo sin tener que pensar demasiado, y claro, el fútbol es ideal para eso.

El problema es que los tiempos cambian y, desgraciadamente, la cifra de parados también. Hoy en día eso de trabajar ya no se lleva tanto, y claro, el tiempo en que uno puede estar ocioso puede llegar a ocupar toda la semana. Esto es algo peligroso para cualquier país, pues una persona ociosa tiende a pensar.

No hay nada más perjudicial para un gobierno -cualquiera- que el hecho de que sus ciudadanos comiencen a leer, a estudiar, a acudir a actos culturales, a investigar, etc. Pues llegará el día en que se darán cuenta de que los están tomando por imbéciles, y ese día se liará parda.

Evidentemente, para no llegar al extremo de tener una sociedad culta, había que adoptar una solución de urgencia: pan y circo. Es decir, ampliar el horario y poner fútbol cualquier día a cualquier hora.

Así, el populacho, mientras está viendo el fútbol tiene la mente ocupada; y lo mejor de todo, cuando acabe el partido, en lugar de hablar con los colegas sobre todo lo que nos han estado robando los políticos sinvergüenzas, discutirá sobre si el cabrón del árbitro estaba comprado.

Como ven, esta ampliación de horario futbolístico no es fruto de la casualidad. Como tampoco es casualidad que en España el periódico más leído sea el Marca; como tampoco es casualidad que haya más de la mitad de españoles que no se leen un libro al año, y además presuman de ello.

El único problema del fútbol es que, de momento, no puede emitirse las 24 horas del día en todas las cadenas. Por eso había que rellenar el resto de horas con programas que no aportasen nada a la inteligencia, programas donde unos aspirantes a periodistas se gritan e insultan, donde uno ve como otros viven encerrados en una casa sin pegar un palo al agua, o donde se nos enseña que hay desgraciados que están peor que nosotros. Ya saben, mal de muchos…

P.D.: Y ahora, mire usted la foto, ¡qué felicidad!

Toda esa gente podría estar pensando en por qué tenemos un gobierno inútil y una oposición corrupta -pueden intercambiar los adjetivos si lo prefieren-; en por qué nuestros niños cada vez aprenden menos en la escuela; en por qué una empresa es capaz de vendernos pulseritas a 35 euros que no hacen nada; en por qué cuando tenemos que ir al médico nos dan cita para de aquí tres meses… y en cambio mírelos, con sus banderitas, con sus gorritas, con su ilusión… qué felices.
¿No es maravilloso?

vía sburg

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Guardado en:  Opinión
14 comentarios
  1. [...] Sabéis que normalmente no hacemos Copy-Paste a lo bestia, pero me ha parecido tan bueno el post publicado en Tercera Opinión que no he podido resistirme.Poco más que decir, que estoy totalmente de acuerdo (pese a ser culé). Read the original:  A más paro, más fútbol | Opinión, en Gran Angular Blog [...]

    Domingo de Futbol » Blog Archive » A más paro, más fútbol | Opinión, en Gran Angular Blog dice...
    5/5/2010 a las 7:40 pm
  2. Voy a estar de acuerdo y me da mucha lástima que el país vaya así de mal. A mi no me disgusta el fútbol (sobretodo si juega el Barça…jejeje) pero que es una herramienta para sacr dinero y tener ocupada a la mayoría de la población…por desgracia, si.

    treasurebird dice...
    5/5/2010 a las 7:53 pm
  3. Amén hermano. Solo puedo decir eso. Bueno y también que da gusto leer cosas bien escritas… :)

    FLXone dice...
    5/5/2010 a las 8:34 pm
  4. La pulserita de los co****…..

    ola? dice...
    5/5/2010 a las 9:09 pm
  5. A mi ver jugar un deporte a gente me parece la cosa mas aburrida que hay , me da igual baloncesto, tenis golf, fútbol .

    Y lo peor es que si no te gusta el fútbol en España eres un raro y mariquita.

    Todos los críos que hacen en el recreo jugar al futbol desde infantil hasta 4 de la E.S.O

    wildfire dice...
    5/5/2010 a las 9:29 pm
  6. bla bla bla…..y en cambio mírelos, con sus banderitas, con sus gorritas, con su ilusión… qué felices.
    ¿No es maravilloso?

    esto resume el pensamiento sobre el deporte en general, puedes pensar q es bueno o q no lo es tanto.

    animus dice...
    5/5/2010 a las 9:53 pm
  7. ¿Allí en Barcelona no tenéis asignaturas de lógica en la carrera? Ese texto deja mucho que desear…

    nagasaki5 dice...
    5/5/2010 a las 9:54 pm
  8. Totalmente de acuerdo, y te lo dice un estudiante de ESO que declara que no le gusta ver deportes en la tele ¿que tiene de emocionante? Con lo divertido que es jugarlo (en su justa medida), rodeado antes de entrar en clase de gente que habla sobre los partidos de ayer de primera, segunda y otras tantas divisiones. De compañeros y compañeras que llegan a clase a primera hora (cuando hay un examen) en lugar de venir repasando con el Marca o el As en la mano. Y lo mejor es que cuando declaras que no te gusta el fútbol (o cualquier otro deporte) te miran con cara rara, lo mejor es que muchos de esos cuando te ven con un libro (cualquier libro de fantasía juvenil que no sea conocido por tener una película) te miren con cara rara y piensen que eres un “pringao” y un “friki” que no tiene amigos “normales”

    el raro dice...
    5/5/2010 a las 10:12 pm
  9. #nagasaki5: Si te refieres a que el texto utiliza la falacia formal de la afirmación del consecuente o de falsa causa, tienes razón pero debes tener en cuenta de que es un artículo de opinión, en ningún caso científico.

    Y sí, tenemos varias asignaturas de lógica en la carrera (a parte de que esto lo aprendí en filosofía de bachillerato :)

    ggarfield dice...
    5/5/2010 a las 10:55 pm
  10. Os voy a dejar el elogio del aburrimiento, es muy bueno.

    El capitalismo prohíbe básicamente dos cosas. Una es el regalo. La otra el aburrimiento. El capitalismo prohíbe las horas oscuras y para eso tiene que incendiar el mundo. El capitalismo prohíbe el aburrimiento y para eso tiene que impedir al mismo tiempo la soledad y la compañía ¡Ni un sólo minuto en la propia cabeza! ¡Ni un solo minuto en el mundo! ¿Dónde entonces? ¿Qué es lo que queda? Cuenta Sor Juana Inés de la Cruz, la gran poetisa, monja y feminista mexicana del siglo XVII, que en una ocasión la abadesa del convento de los Jerónimos, a cuya regla estaba sometida, le prohibió leer y escribir y la mandó castigada a la cocina. Allí entre los fogones Juana Inés estudiaba y escribía con la mente; es decir, pensaba. Del huevo y de la manteca, del membrillo y del azúcar, mientras cortaba y amasaba y freía, sacaba una consideración, una reflexión, un hilo interminable de conjeturas, y esto hasta el punto de llegar a afirmar con desafiante ironía en su conocida carta a sor Filotea: “Si Aristóteles hubiera cocinado, habría pensado más y mejor”.

    Si a Juana Inés, en lugar de a la cocina, la hubiesen mandado a Disneylandia, donde se hubiese aburrido menos, quizás habría dejado de leer, estudiar y pensar sin ninguna prohibición.

    Contaba Rosa Chacel, una de las más grandes novelistas españolas del siglo XX, que en los años cincuenta, mientras redactaba su novela La Sinrazón, tenía la costumbre de pasar horas recostada en un sofá de su salón. La mujer de la limpieza, con la escoba en la mano, le dirigía siempre miradas entre compasivas y reprobatorias: “Si hiciera usted algo, no se aburriría tanto”. Pero es que Rosa Chacel hacía algo: estaba pensando; y hasta cambiar de postura podía distraerla de su introspección o devolverla dolorosamente a la superficie.

    Si Rosa Chacel hubiese pasado horas y horas delante de la televisión, y no dentro de sí misma, jamás habría escrito ninguna de sus novelas.

    Hay dos formas de impedir pensar a un ser humano: una obligarle a trabajar sin descanso; la otra, obligarle a divertirse sin interrupción. Hace falta estar muy aburrido, es verdad, para ponerse a leer; hace falta estar aburridísimo para ponerse a pensar. ¿Será bueno? ¿Será malo? El aburrimiento es la experiencia del tiempo desnudo, de la duración pastosa en la que se nos enredan las patas, del líquido viscoso en el que flotan los árboles, las casas, la mesa, nuestra silla, nuestra taza de leche. Todos los padres conocemos la angustia de un niño aburrido; todos los que fuimos niños -antes, al menos, de los videojuegos y la televisión- sabemos de la angustia de un niño aburrido pataleando en el ámbar espeso de una tarde que no acaba de morir. No hay nada más trágico que este descubrimiento del tiempo puro, pero quizás tampoco nada más formativo. Decía el poeta Leopardi que “el tedio es la quintaesencia de la sabiduría” y el antropólogo Levi-Strauss, recientemente fallecido, aseguraba haber escrito todos sus libros “contra el tedio mortal”. Uno no olvida jamás los lugares donde se ha aburrido, impresos en la memoria -con grietas y matices- como en el diario de campo de un naturalista. Uno no olvida jamás el ritmo de las cosas, la finitud de los cuerpos, la consistencia real de los cristales, si alguna vez se ha aburrido. “Amo de mi ser las horas oscuras”, decía Rainer María Rilke, porque las oscuras son no sólo la medida de las claras sino la pauta narrativa de unas y de otras. El aburrimiento, sí, es el espinazo de los cuentos, el aura de los descubrimientos, el gancho de toda atención, hacia fuera y hacia dentro.

    El capitalismo prohíbe las horas oscuras y para eso tiene que incendiar el mundo. El capitalismo prohíbe el aburrimiento y para eso tiene que impedir al mismo tiempo la soledad y la compañía ¡Ni un solo minuto en la propia cabeza! ¡Ni un solo minuto en el mundo! ¿Dónde entonces? ¿Qué es lo que queda? El mercado; es decir, esa franja mesopotámica abierta entre la mente y las cosas, ancha y ajena, donde la televisión está siempre encendida, donde la música está siempre sonando, donde las luces siempre destellan, donde las vitrinas están siempre llenas, donde los teléfonos celulares están siempre llamando, donde incluso las pausas, las transiciones, las esperas, nos proporcionan siempre una emoción nueva. El capitalismo lo tolera todo, menos el aburrimiento. Tolera el crimen, la mentira, la corrupción, la frivolidad, la crueldad, pero no el tedio. Berlusconi nos hace reír, las decapitaciones en directo son entretenidas, la mafia es emocionante. ¿Cuál era el peor defecto de la URRS, lo que los europeos nunca pudimos perdonarle, lo que nos convenció realmente de su fracaso? Que era un país muy aburrido.

    Eso que el filósofo Stiegler ha llamado la “proletarización del tiempo libre”, es decir, la expropiación no sólo de nuestros medios de producción sino también de nuestros instrumentos de placer y conocimiento, representa el mayor negocio del planeta. El sector de los video-juegos, por ejemplo, mueve 1.400 millones de euros en España y 47.000 millones de dólares en todo el mundo; el llamado “ocio digital” más de 177.000 millones de euros; la “industria del entretenimiento” en general -televisión, cine, música, revistas, parques temáticos, internet, etc- suma ya 2 billones de dólares anuales. “Divertir” quiere decir: separar, arrastrar lejos, llevar en otra dirección. Nos divierten. “Distraer” quiere decir: dirigir hacia otra parte, desviar, hacer caer en otro lugar. Nos distraen. “Entretener” quiere decir mantener ocupado a alguien en un hueco donde no hay nada para que nunca llegue a su destino. Nos entretienen. ¿Qué nos roban? El tiempo mismo, que es lo que da valor a todos los productos, mentales o materiales.

    El capitalismo y su industria del entretenimiento construyen todo lo contrario de una cultura del ocio. En griego, ocio se decía “skhole”, de donde viene la palabra “escuela”. El proceso es más bien el inverso, pues la escuela misma -la cocina del pensamiento, el fogón del tiempo, donde Juana Inés y Rosa Chacel horneaban sus obras- ha claudicado a la lóg
    ica del entretenimiento. Ahora no se trata de comprender o de conocer sino de conseguir que, en cualquier caso, la escuela y la universidad no sean menos divertidas que la televisión, los vídeo-juegos Disneylandia. ¿Los alumnos estarán más atentos si los maestros utilizan pizarras electrónicas? ¿Aprenderán mejor inglés en internet con Marina Orlova, la escultural filóloga rusa en minifalda? ¿Sabrán más matemáticas o latín si acuden a la universidad de Bolonia atraídos no por sus programas y profesores sino por las cuatro modelos de cuerpos zigzagueantes contratadas para los carteles publicitarios? Lo que es seguro es que, con esta lógica, que es la del mercado, los profesores llevan todas las de perder: Aristóteles y la física cuántica nunca podrán rivalizar con Shakira y la última play-station.

    Según una reciente encuesta, uno de cada veinte niños británicos están
    convencidos de que Hitler fue un entrenador de fútbol y uno de cada cinco creen que Auschwitz es un Parque Temático. Para muchos de ellos el Holocausto es el nombre de una fiesta.

    Quizás deberíamos aburrirnos un poco más.

    Santiago Alba Rico, hombre que también se aburre.

    fermín dice...
    6/5/2010 a las 12:47 am
  11. Lamentablemente les esta pasando lo que le viene pasando a la Argentina hace tiempo. Al igual que en España cosas como ” Bailando por un sueño, gran hno, futbol y demases ” emvuelven a la sociedad en un limbo del cual no salen. Yo veo futbol pero el partido de mi equipo, mi otro tiempo lo divido en la facultad, familia, noviea, etc.
    No me quiero olvidar de los politicos corruptos y gobiernos ineptos que se cagan en TODA la poblacion aqui los hubo, los hay y los seguira habiendo…

    No sea BOLUD. PIENSE !!!!

    sebastian dice...
    6/5/2010 a las 6:35 am
  12. @ wildfire: pues aca en mexico, tambien es casi lo mismo, si no sabes de futbol, eres un ser raro

    @ sebastian: si es verdad, por aqui tambien la TV abierta y de paga, esta lleno de ese tipo de programas, desde concursos donde segun uno participa y sale con las manos llenas, hasta esos de bigbrother o bailando por un sueño.

    Igual, tampoco digo que este mal ver partidos de futbol, pero como en todo, con moderacion, aunque en mi caso, no soy seguidor del futbol xDD, me gusta mas el automovilismo, pero no la F1, soy mas de carreras de GT o Turismos.

    Armando dice...
    6/5/2010 a las 4:43 pm
  13. preciosa la teoria de que hay futbol los lunes por eso, la real es que las ligas extranjeras le quitan cuota de pantalla a la nuestra a nivel global (sobre todo en Asia) y para intentar contrarrestar pues ponen futbol también los lunes, ademas de que los beneficios televisivos seguramente vayan a mejor a largo plazo.

    Por otra parte animo a la gente a que piense y razone por si mismo en vez de ver tanta mierda en la TV.

    yeeeaaaahhhh dice...
    6/5/2010 a las 5:21 pm
  14. Creo que el autor del texto confunde a veces su desinterés y odio personal por el fútbol, que la realidad en sí.

    Es verdad que el fútbol al ser televisado adquiere un mayor número de videntes, pero eso no significa que si no echaran el deporte rey por la caja tonta, la sociedad estaría estudiando.

    Quién se lee un libro al año, se lo leerá haya fútbol o no, básicamente porque esa persona en concreto no cree que encontrara nada que le aporte en los libros.

    A lo largo de la historia múltiples actividades han ocupado a la gente ociosa, y el fútbol es algo que no tiene ni 200 años de existencia. Aunque esta claro que quizás estamos en el periodo histórico donde más gente tiene tiempo libre (también teniendo en cuenta que somos más de 7 mil millones de humanos), no significa que ese tiempo lo vayamos a usar para crear una cruzada contra los regímenes políticos.

    No nos engañemos, si no hacemos nada, es porque tan mal no estamos viviendo. (En occidente, claro está)

    Prometeo dice...
    8/5/2010 a las 1:31 am
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